Jesús del Pozo saluda al público al finalizar el desfile de su colección Otoño-Invierno 2008-09. :: EFE
Jesús del Pozo saluda al público al finalizar el desfile de su colección Otoño-Invierno 2008-09. :: EFE
Anna Wintour. 'Vogue América'. Sus rifirrafes con Armani son sonoros. El modisto italiano suele quejarse del trato preferente que dispensa a los creadores franceses y americanos. «Dice que estoy acabado y ella a mí me deja indiferente», replicó tras preguntarse «por qué Wintour tiene fama de ser tan mala». :: JONATHAN ERNST/REUTERS
La destitución de Carine Roitfeld al frente de 'Vogue Paris' ha puesto sobre la mesa el poder (excesivo) de las editoras de las revistas de moda. Nadie duda de la influencia de mujeres como la propia estilista francesa, cuyo último escándalo ha consistido en maquillar y vestir a niñas como adultas con marcas de lujo, Anna Wintour, Suzy Menkes, Anna dello Russo o Anna Piaggi. Bien es sabido cómo se las gastan. De Roitfeld, a quien siempre le ha gustado provocar con campañas de alto voltaje sexual y tocarle las narices a sus jefes dando excesivo protagonismo a Tom Ford, se decía que pasaba de los diseños de Louis Vuitton, Dior, Givenchy, Fendi... Marcas agrupadas bajo el paraguas de LVMH, el mayor emporio del lujo mundial. Supuestamente, por una cuestión crematística. Echando un repaso a su historial, la competencia parece tener motivos para mosquearse. Roitfeld, que parece vivir una resaca permanente, colaboró activamente en la resurrección de Gucci y Saint Laurent. Curiosamente, dos firmas dirigidas con mano de hierro por su íntimo amigo Ford.
Anna dello Russo. Es la mujer de moda de las revistas de moda. Jefa de 'Vogue Japón', su estilo es inclasificable. Tiene un apartamento solo para guardar la ropa. Afirma que odia todo lo que huele a 'vintage', por lo que cada temporada realiza un completo 'tira y compra'. Sus siempre alocados sombreros dan mucho que hablar. :: REV
Icono de estilo, Suzy Menkes, una de las plumas más respetadas, se las tuvo con Marc Jacobs, una de las personalidades más relevantes del mundo, a juicio de la revista 'Time'. La veterana crítica del 'International Herald Tribune' le hizo trizas hace años con un titular de los que jamás se olvidan. «Marc Jacobs decepciona con un espectáculo 'freak'». La queja de 'Samurái Suzy', sobrenombre con el que se le conoce en la profesión por su peculiar peinado, no derivaba tanto de la desafortunada colección del modisto neoyorquino como por las dos horas de retraso con que arrancó el desfile. Suzy es incisiva pero también insobornable. Devuelve todos los regalos que le hacen con la misma misiva: «Muchas gracias, pero las chicas educadas sólo aceptan chocolates y flores».
Anna Piaggi. Es la más veterana del grupo y famosa por los desplegables a doble página en el 'Vogue Italia'. Almacena en sus armarios más de 2.800 vestidos. El Victoria and Albert Museum de Londres le dedicó en 2006 una exposición con parte de sus modelos. :: LUCA BRUNO/APSólo mujeres delgadas
De Anna Wintour se sabe casi todo. Y no muy bueno precisamente. Disfruta sintiéndose importante. Sigue siendo la más grande. En una visita al taller parisino de Jean Paul Gaultier, menospreció parte de su colección con un despectivo '¿acaso piensas presentar esto en el desfile?' El ex director artístico de Hermès, considerado uno de los grandes herederos de la alta costura, agachó las orejas y tiró al cubo de la basura el modelo despreciado por una mujer a la que aún le escuece el personaje cinematográfico de 'El diablo viste de Prada' inspirado en su persona. Wintour tiene sus preferidos. Rara vez cuestiona a Prada -su diseñadora favorita-, elogia a Óscar de la Renta en cuanto puede y le encanta colocar a sus protegidos. Mango encargó una colección a un jovencísimo diseñador americano sólo porque a ella le parecía interesante. Más sorprendente es la permanente defensa que hace de uno de sus principales protegidos. El melancólico Olivier Theyskens encadena fracasos tras salir por la puerta de atrás de Rochas y Nina Ricci. Por no hablar de sus exigencias. En las portadas de 'Vogue' sólo aparecen mujeres delgadas. ¿Por qué? Porque lo dice ella. Hillary Clinton, la mujer del expresidente estadounidense, cumplió su sueño de saltar a las páginas de la revista más influyente cuando dejó de usar trajes azul marino. ¿Por qué? Porque así se lo exigió 'Nuclear Wintour'.
Carine Roitfeld. Comenzó su carrera de modelo y de la mano de Mario Testino, fotógrafo de las estrellas, se convirtió en una cotizada estilista. Ha disparado la difusión de 'Vogue Paris'. Le sustituye Emmanuelle Alt, la joven discreta de vaqueros. :: R. C.Pasa el tiempo pero hay figuras a las que es imposible remplazar. Una de ellas es Anna Piaggi. El zapatero Manolo Blahnik la considera la «última gran autoridad» de la moda. Aunque cada vez encuentra más competencia en Anna dello Russo, cada aparición suya despierta controversia con sus alocados sombreros. Nunca ha sido vista dos veces con el mismo atuendo. Ella impone las normas. Sólo trabaja desde casa, sigue aporreando las teclas de una vieja Olivetti de color rojo de finales de los sesenta y en París sólo acude a los desfiles de los modistas italianos y Dior. Curiosamente, con un bolso de Chanel colgado del brazo. Nunca de otra firma. Así que se la acepta como es. Licenciada en Historia del Arte, a la jefa de 'Vogue Japón', Anna dello Russo, se la distingue por sus 'looks' tan excéntricos como copiados. Medio en broma medio en serio, se cuenta que dio suela a su marido por la resistencia de este a cederle más espacio en el armario.
Pero, ¿realmente son tan poderosas estas mujeres? Desde luego no es el caso de España. Las directoras de las revistas más influyentes y vendidas son unas perfectas desconocidas fuera de su ámbito profesional.
La crisis también ha erosionado la condición de intocables de este puñado de elegidas. Bien que lo sabe la destituida Carine Roitfeld. Se rumorea que Bernard Arnault, presidente de LVMH, principal anunciante, habría amenazado con retirar la publicidad de la revista. Balenciaga fue más lejos al excluir a 'Vogue Paris' de sus desfiles y quitarle los anuncios. El director artístico, Nicolas Ghesquière, acusó a Carine y varios miembros de su redacción de trabajar de consultores para otras firmas de moda. Así que ya se puede andar con cuidado su sucesora, la discreta Emmanuelle Alt, de la que se dice que bebe los vientos por Balmain e Isabel Marant.

• Descripción del proyecto


Cultura
- «Espero que los Goya 2011 sean mi gran lanzamiento en España», anuncia el aguileño
- Rafael López Diseñador de moda.
25.11.10 - 01:00 - PEPA GARCÍA MURCIA.
Rafael López (Águilas, 1974) tiene un nombre en el mundo de la moda. Un prestigio ganado a base de formación, trabajo, premios y talento innato que lo consolidaron como uno de los jóvenes diseñadores nacionales con más proyección internacional. La bancarrota, que no la crisis -«mis clientes no tienen crisis, al sector del lujo, la crisis... ¡buah!», comenta- le llevaron a establecerse por segunda vez en Milán: «me ofrecieron financiar mi proyecto y decidir vivir una etapa más tranquila».
Y allá que se fue. Dejó a un lado las pasarelas: «Me aburrí. Quería hacer algo más personal, además de vestir a 'celebrities', una de las cosas que siempre me ha importado en mi carrera, porque creo que la comunicación en el mundo de la moda ha cambiado».
Tras esta segunda fase en el proyecto Rafael López, fallida pero en la que le ocurrieron «cosas muy interesantes», ha establecido su base de operaciones entre París y Madrid, y de la mano de Luis Medina Abascal y su empresa Showme ha decidido relanzar su carrera: el 1 de diciembre presenta su colección de alta costura para la primavera-verano en Madrid y el 15 de enero la de pret-à-porter en Italia, para el otoño-invierno 2012.
-¿Dónde le pillamos hoy?
-En Águilas, porque el lunes tengo que estar en Milán y tengo que ir a Murcia a ver unos tejidos de los trajes de huertana.
-¿De huertana?
-Sí tengo que ir ahora a mirar cosas de bordados y he aprovechado para estar con la familia.
-Pero para algún diseño que está preparando...
-No lo sé todavía, cuando termine terminaré. Sabes como son las colecciones, se empieza por una punta y se termina por otra.
-¿Qué ha sido de Rafael López estos últimos cinco años? Reconoce que ha cometido algún error.
-Algún error, yo diría que todo. Porque la vida es una sucesión de errores. Este es un trabajo y una industria muy difícil, o cometes errores o no aprendes. Y yo soy de los que elige siempre el camino difícil. El tiempo que no habéis sabido de mí he estado trabajando en Italia. Se hicieron cosas muy interesantes en América -vistió a Hillary Duff y Rihanna para los MTV o a Megan Fox en la premier de 'Transformers'-, pero no es lo mismo que Emma Watson, estreno mundial de 'Harry Potter'. Cuando estaban esperando que Dior, Chanel, Valentino..., o cualquiera la vistiera, ha llegado Rafael López a hacerlo.
Al hilo del comentario dice que en 12 horas, se han generado 55.977 artículos en internet. «Ni desfilando en París conseguiría eso».
-¿Qué supone eso en su carrera?
-Mucho prestigio. A mi me ha dado siempre igual la fama, me ha interesado tener un prestigio en la industria en que me muevo. Luego, a nivel de ventas te suben un 40%.
-Pero sigue trabajando a nivel artesanal o produce en plan industrial.
-Ahora mismo estoy haciendo con un grupo de modistas de Murcia una colección de 'couture' con la que he empezado a trabajar con Showme. Y en Italia produzco prêt à porter, más de venta, más económico.
-Y, ¿bajo que marca lo comercializa, Rafael López?
-Ahora el Rafael me lo estoy intentando quitar de en medio y quedarme sólo con López -dice pronunciando la o como si fuera inglés-, porque es más corto, porque Coco Chanel acabó llamándose Chanel, y porque impacta más al cerebro del consumidor.
-Y el vestido que llevó Emma Watson, ¿era de la colección 'Volver', que presentó en marzo?
-Sí, era de esa colección.
-Sigue usando los volantes, las plumas, las lentejuelas y los encajes, ¿pesan sus orígenes en el carnaval de Águilas?
-Decía Freud que los años más importantes de un creativo son los primeros siete años. Siempre afectará a tu trabajo estés donde estés. No me cuesta trabajo admitir que mis primeras colecciones no hablaban de un estilo específico; no les faltaba fantasía, eso sí. Pero esas lentejuelas, esas plumas, esos volantes... Forman parte del estilo López. Chanel, Yves Saint y Balenciaga tenían un estilo... Es lo que yo tengo que buscar también.
-¿Qué piensa cuando se le compara con Balenciaga o Rabanne?
-Sientes que aunque hayas cometido muchiiiiísimos errores, al final... Es la posición por la que yo siempre he estado luchando. Yo no creo que un diseñador de moda hoy sea artista. Aunque depende también un poco del país. En Francia la moda es arte; en Inglaterra los diseñadores son visionarios; en Italia, estrellas del pop; en España, diseñadores de moda; y en Estados Unidos, 'businessmen'. Aunque yo toco mucho las raíces españolas, Balenciaga se espantaría de ver vestida a Emma Watson con un vestido transparente, pensaría 'qué vulgaridad'. La moda depende de la cultura. Yo he vivido en cuatro países y mezclo siempre esas culturas.
-Durante estos años en Italia, ¿no ha vuelto a las pasarelas?
-En Italia decidí que mi sueño es hacer de esto una realidad financiera. Lo importante para mí son las cifras que mueve mi nombre. Va a hacer diez años en unos meses y espero poder celebrarlo.
-¿Cuál es su principal mercado?
-En diez años dándome golpes tengo una serie de contactos importantes que me permiten tener distribución en Francia, Italia, Estados Unidos y, sobre todo, en las economías emergentes: Medio Oriente, Rusia, China y Sudamérica.
-Para llegar a esos mercados, ¿necesita cambiar su estilo?
-No. Pero ya sabemos que en Medio Oriente se venden sólo vestidos largos, que en Alemania se venden sólo chaquetas de piel... Cuando haces una colección, vendes un universo, un sueño, 'the latin life style', y tienes muchas mujeres que quieren formar parte de ese universo.
-Sigue trabajando 'a medida'.
-Sí, para mí es un laboratorio que me facilita hacer lo otro.
-Recibe muchas peticiones de 'celebrities' en este 'laboratorio'
-Bueno, ese producto va destinado a las celebrities, pero luego hay muchas señoras que consumen un producto de 'costura'. La costura no es una cosa que se aprende, se nace. Es el oficio a la vieja manera, buscar la perfección.
-¿En qué trabaja ahora?
-En los Goya 2011, que espero que sea mi gran lanzamiento en España. Se están mandando varios bocetos y fotografías a actrices... Y en la próxima colección otoño-invierno de prêt à porter; me marcho el lunes a Italia y sale a la venta el 15 de enero.
-¿Podemos considerarle ya un diseñador en alza o sigue siendo una joven promesa?
-Hasta que no tenga una empresa que facture millones de euros seré una joven promesa
